www.valores.com

*valores humanos

*como mantenerse bien

(alimentacion y naturaleza)

*una gerarquia de valores

*en busqueda de la felicidad

*la belleza de vivir

*en busca de los valores

*jerarquia de valores

*mi primera obligacion

*caritas 

*el respeto a los demas

*amigos y amigas

*cuando se desbanecen las iluciones

*utilizando el sentido comun

*influencias nocivas

*precaucion

*contaminiacion moral

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AL PRINCIPIO

EL ARTE PARA SABER VIVIR

 

 

valores

¿qué son?

Los valores humanos son aquellos bienes universales que pertenecen a nuestra naturaleza como personas y que, en cierto sentido, nos humanizan, porque mejoran nuestra condición de personas y perfeccionan nuestra naturaleza humana.
La libertad nos capacita para ennoblecer nuestra existencia, pero también nos pone en peligro de empobrecerla. Las demás criaturas no acceden a esta disyuntiva. Un gato siempre se comportará como un felino y no será culpado o alabado por ello. Nosotros, en cambio, si prestamos oídos a nuestros instintos e inclinaciones más bajas, podemos actuar como bestias, y de este modo, deshumanizarnos. Boecio, el filósofo y cortesano del siglo V, escribió: El hombre sobresale del resto de la creación en la medida en que él mismo reconoce su propia naturaleza, y cuando lo olvida, se hunde más abajo que las bestias. Para otros seres vivientes, ignorar lo que son es natural; para el hombre es un defecto.

Si no descubrimos lo que somos, tampoco descubriremos qué valores nos convienen. Cuanto mejor percibamos nuestra naturaleza, tanto más fácilmente percibiremos los valores que le pertenecen.

Alimentación y naturaleza

Hay una diferencia entre los valores humanos en general y nuestros propios valores personales. El concepto de valores humanos abarca todas aquellas cosas que son buenas para nosotros como seres humanos y que nos mejoran como tales. Los valores personales son aquellos que hemos asimilado en nuestra vida y que nos motivan en nuestras decisiones cotidianas.

Podríamos comparar la diferencia entre los valores humanos en general y los valores personales con la diferencia que hay entre ciertas comidas y su respectivo valor nutricional para el cuerpo humano. La nutrición es para el cuerpo lo que los valores son para la persona humana.

El cuerpo humano tiene sus requerimientos: algunos alimentos son muy nutritivos; otros complementan la alimentación; otros son al menos tolerables en pequeñas cantidades. Todos necesitamos una alimentación balanceada en vitaminas, fibra, minerales y proteínas para mantener una buena salud. Algo parecido sucede con los valores humanos: nos nutren, nos benefician como seres humanos en diversa medida. Así tenemos toda una gama de valores culturales, intelectuales y estéticos que promueven nuestro desarrollo humano y enriquecen nuestra personalidad.

Cuando se habla de la nutrición corporal hay espacio para las preferencias personales. Entre comer coliflor, chícharos o judías verdes, cada uno puede escoger a su gusto; el número de calorías apenas varía. Nuestro organismo asimilará estos alimentos y se nutrirá más o menos igual. Se insiste, más bien, en que la dieta sea balanceada. El organismo cubre tus necesidades y se mantiene en forma en la medida en que el alimento es sano y la dieta equilibrada.

En la esfera de los valores humanos se requiere también un equilibrio y que cada uno de los valores, tomado individualmente, sea saludable. Así como ciertos alimentos son esenciales y otros sólo sirven para adornar algún platillo, así también los valores tienen una jerarquía, según favorezca más o menos nuestro desarrollo humano. Una porción discreta de pastel de zanahoria con helado de vainilla es un excelente postre para una comida familiar, pero no se nos ocurriría comer pastel y helado tres veces al día y terminar con una discreta porción de carne con papas. Nuestro organismo no lo soportaría (nuestra línea tampoco). Los valores humanos también pueden ordenarse y clasificarse de acuerdo con los beneficios que nos proporcionan. Algunos son esenciales; otros son más periféricos.

Una jerarquía de valores

Entre los valores objetivos existe una jerarquía, una escala. No todos son iguales. Algunos son más importantes que otros porque son más trascendentes, porque nos elevan más como personas y corresponden a nuestras facultades superiores. Podemos clasificar los valores humanos en cuatro categorías: 1) valores religiosos, 2) valores morales, 3) valores humanos inframorales y 4) valores biológicos.

1. Los valores biológicos o sensitivos no son específicamente humanos, pues los compartimos con otros seres vivos. Entre ellos están la salud, el placer, la belleza física y las cualidades atléticas. Desafortunadamente, muchos ponen demasiado énfasis en este nivel. No es raro escuchar frases como ésta: Mientras tenga salud, todo lo demás no importa. Según esto, uno lo pasaría mejor siendo un saludable jefe de la mafia que un enfermizo hombre de bien. No eres más persona porque seas sano o bien parecido. Eso no aumenta tu valor.

2) Los valores humanos inframorales son específicamente humanos. Tienen que ver con el desarrollo de nuestra naturaleza, de nuestros talentos y cualidades. Pero todavía no son tan importantes como los valores morales. Entre éstos están los intereses intelectuales, musicales, artísticos, sociales y estéticos. Estos valores nos ennoblecen y desarrollan nuestro potencial humano.

3. Los valores morales o éticos son superiores a los ya mencionados. Esto se debe a que tienen que ver con el uso de nuestra libertad, ese don inapreciable y sublime que nos permite ser constructores de nuestro propio destino. Estos son los valores humanos por excelencia, pues determinan nuestro valor como personas. Incluyen, entre otros, la honestidad, la bondad, la justicia, la autenticidad, la solidaridad, la sinceridad y la misericordia. Cada valor apoya y sostiene a los demás; juntos forman esa sólida estructura que constituye la personalidad de un hombre maduro.

4. Hay todavía un cuarto nivel de valores, el más elevado, que corona y completa los valores del tercer nivel, y que nos permite incluso ir más allá de nuestra naturaleza. Son los valores religiosos. Éstos tienen que ver con nuestra relación personal con Dios.

El mundo de hoy pasa por alto un hecho muy sencillo: la persona humana es religiosa. Aunque seguramente será difícil encontrar esta afirmación en un texto de sociología, no ha habido en la historia una sola sociedad que no haya sido religiosa. Preguntar por la existencia de Dios es algo que está íntimamente unido al por qué de la existencia humana. Buscamos de forma natural la trascendencia, porque es lo que da sentido y significado a nuestra vida sobre la tierra. Si el hombre cultiva los valores religiosos con tanta tenacidad, es porque ellos corresponden a la verdad más profunda de su ser.

Ciertas cosas son buenas para nosotros porque nos ayudan a alcanzar nuestro fin u objetivo. Si acertamos a descubrir a dónde vamos como hombres, cuál es nuestro objetivo, podremos entonces saber qué es bueno para nosotros en ese sentido

 

 

En búsqueda de la felicidad
Todos buscamos la felicidad, procuramos siempre sentirnos bien y, a veces, pensamos que la tenemos que buscar a nuestro alrededor. Y en realidad la felicidad no está lejana a nosotros. Debemos buscarla dentro de nosotros mismos. Nace de nuestras propias acciones, basta que guiemos nuestros pasos por la senda del amor, del bien, del deber y de la aceptación de nuestras limitaciones.
La belleza de vivir
¿Por qué vivimos?, ¿ por qué estamos aquí ? Afortunadamente tú sí sabes por qué estás aquí; estás aquí porque Dios te puso aquí como su obra, tú lo reflejas; reflejas sus planes y su Gloria. Dios al crearte quiso comunicarte un bien, dándote la oportunidad de gozar de su felicidad eternamente, por eso Él espera que le rindas homenaje utilizando bien todo lo que te ha dado.
En busca de los valores
Un valor es una perfección que eleva a la persona inclusive a un nivel sobrenatural. Los valores valen siempre y no cambian. Son constantes en el presente, pasado y futuro; y son válidos en cualquier parte del mundo. Siendo entonces el valor una perfección, todo aquello que denigre al hombre, carecerá de ello, como por ejemplo, el mal.

Jerarquía de valores
Los valores tienen una jerarquía: valores biológicos, los valores prácticos, estéticos, sociales y culturales, y los valores espirituales, morales y religiosos, estos últimos, los más  aprender a vivir conforme a la jerarquía de valores que has aprendido. Esto exige trabajo, un trabajo constante por ser tú mismo, auténtico, y por actuar congruentemente con tus ideales.

Mi primera obligación
La primera obligación de todo hombre es con su Creador. Esta obligación nace principalmente de dos vertientes: la primera, de la gratitud de la persona para con quien lo ha creado y le da sustento. Sin Dios nada seríamos. Sin Dios no se mueve nada. La segunda, del reconocimiento de Dios como el ser supremo e infinito. Dios es Verdad, es Bondad, es Belleza. Dios es nuestro fin último.
"Cáritas"
"Caridad" es una palabra latina que significa amor. La "Caridad" tiene un significado excelso, porque primeramente se refiere al amor a Dios y, en consecuencia, al amor debido por Él a nuestros semejantes. Esta "caridad" es superior a cualquier amor humano, porque es una réplica del amor de Cristo a los hombres: "Os amaréis los unos a los otros como yo os he amado", dijo Nuestro Señor.
El respeto a los demás
Todo hombre, por el simple hecho de serlo, posee dignidad. A pesar de las diferencias sociales e individuales, la dignidad humana es la misma, en cuanto a su condición de hombres. Aparejada a esa dignidad, el hombre posee el derecho a ser RESPETADO y, en consecuencia, la obligación de RESPETAR a sus semejantes.
Amigos y amigas
La amistad con compañeros y compañeras es algo positivo siempre y cuando exista respeto mutuo. Es muy normal que los muchachos y muchachas de su edad salgan y se diviertan en grupo; con amigos y amigas les gusta ir al pasear, a tomar un helado, a patinar o a una fiesta. Cuando empiezas a salir con un amigo o una amiga con regularidad y no aceptas invitaciones de otra persona tendrás un paso muy corto a lo que será una relación más formal; un noviazgo. Sin embargo, ¡Cuidado!, cuando empiezas el noviazgo muy joven, aumentan las posibilidades de que fracase.
Cuando se desvanecen las ilusiones
Amar es buscar el bien de aquél a quien se ama. Por lo tanto, los novios deben saberse amar y respetar. Cuando falta el respeto en la relación, todo puede haber terminado. No se ama ya con el alma, sino con los sentidos. En la época del noviazgo, la fuerza del amor puede convertirse en una mera pasión, sobre todo si es avivada por demasiada intimidad. Y esto tiene sus peligros. Fácilmente pasa a las acciones prohibidas, de los afectos espirituales a los sensuales.
Utilizando el sentido común
El buen sentido nos lleva, de una forma natural, a pensar bien en la búsqueda de la verdad, sin embargo, es pobre cuando se quiere explicar los "porqués" de la realidad, de ahí que no debemos contentarnos con seguir esa impresión natural, esa especie de instinto elevado que nos señala lo que es verdadero, sino de apreciar y utilizar la lógica científica.
Influencias nocivas
Nunca como hoy estamos tan expuestos a la influencia de todo tipo de mensajes. Diariamente a nuestra casa nos llega multitud de información a través de los medios masivos, que en muchos de los casos ejercen una influencia negativa. Debemos tener en cuenta, que a pesar de toda la información que recibimos, tenemos la facultad de decidir, podemos hacerlo libremente; pero también es cierto que podemos inconscientemente aprender, y es aquí donde se nos presentan dos caminos: dejarnos influir por la orientación que nos dan los medios de comunicación, o la responsabilidad de decidir limitar y seleccionar los programas de la radio o la TV, conforme a valores y principios morales y éticos.
¡ Precaución !
En nuestro mundo actual, el trato social, el círculo de amigos, los compromisos y los problemas o presiones a que nos enfrentamos todos algunas veces, nos inducen sutilmente a tomar bebidas embriagantes o a fumar con el propósito de sentirnos mejor, o de ser aceptados por los demás. La mejor manera de no caer en estos hábitos y de salvaguardarse de esos peligros que implica el fumar y el beber es, sencillamente, no empezar nunca. Lo mejor es no caer en la trampa.
Contaminación moral
Cuando hablamos de contaminación ambiental, siempre pensamos en cuestiones ecológicas, como el cuidado de las plantas y de los animales, la preservación de las especies o el cuidado del aire que respiramos. Cuando hablamos de contaminación moral nos referimos a la contaminación, pero de nuestros valores, de nuestras tradiciones, y de cómo nos afecta en nuestra vida actual y futura.